Aquí te encuentro
Papi, he de confesarlo. Constantemente miro al cielo esperando verte. Como si mi mente creyera que es posible, dándole rienda suelta a los deseos del corazón. Siempre con temor, porque la idea de verte en cuerpo presente me aterra, aunque sé que nunca harías algo que a tu niña hiera. Es que siempre he sido soñadora, y por eso sé que disfrutas del paraíso justo como lo imagino con perritos, la familia y uno que otro chistecito. ¿Qué puedo hacer si así te pienso? Cuidándome desde lo más alto del cielo. Cinco años han pasado y el dolor se ha disipado, sin querer decir que tu recuerdo se ha marchado. Estás aquí. En los olores, en las construcciones y en Lily Rose. como si nunca te hubieras ido, como si siguieras allá y yo aquí. Quizás por eso aún quiero darte las noticias, porque es mejor creer que la distancia es lo que nos separa más allá de un plano y de la terrenalidad que me atrapa. No tuvimos despedida, pero ¿cómo se despide uno del amor? Si el de este tipo dura para siempre, m...