Aquí te encuentro
Papi, he de confesarlo.
Constantemente miro al cielo esperando verte.
Como si mi mente creyera que es posible,
dándole rienda suelta a los deseos del corazón.
Siempre con temor, porque la idea de verte en cuerpo presente me aterra,
aunque sé que nunca harías algo que a tu niña hiera.
Es que siempre he sido soñadora,
y por eso sé que disfrutas del paraíso justo como lo imagino
con perritos, la familia y uno que otro chistecito.
¿Qué puedo hacer si así te pienso?
Cuidándome desde lo más alto del cielo.
Cinco años han pasado y el dolor se ha disipado,
sin querer decir que tu recuerdo se ha marchado.
Estás aquí. En los olores, en las construcciones y en Lily Rose.
como si nunca te hubieras ido,
como si siguieras allá y yo aquí.
Quizás por eso aún quiero darte las noticias,
porque es mejor creer que la distancia es lo que nos separa
más allá de un plano y de la terrenalidad que me atrapa.
No tuvimos despedida, pero ¿cómo se despide uno del amor?
Si el de este tipo dura para siempre, más allá de la vida.
Más allá de planos, de cielos y tierras
Dura tanto como las memorias felices,
como los viajes que llevamos anclados en el corazón,
como las palabras de aliento,
como los abrazos llenos de sentimiento.
Todo eso me lo quedo,
con todo eso te recuerdo.
Cada día y cada noche.
Porque tu compañía en sueños me llena,
sé que es la manera de decirme: aquí estoy, pequeña.
Hermoso.
ResponderEliminarDios y la Virgen te bendigan!!
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